Trauma y Silencio
Trauma y Sanación
Trauma y Silencio
Jueves, 6 de mayo de 2021
Hoy les comparto un poema contemplativo de la amiga y escritora del CAC Felicia Murrell. Las palabras de Felicia combinan una profunda conciencia de la presencia de Dios al tiempo que nombran claramente el trauma colectivo de la brutalidad policial y los linchamientos. Vale la pena recordar, como señala el teólogo de la liberación negra James Cone (1938-2018), que los linchamientos de afroamericanos y la crucifixión de Jesús tienen mucho en común: “Tanto la cruz como el árbol del linchamiento eran símbolos del terror, instrumentos de tortura y ejecución, reservadas principalmente para esclavos, criminales e insurrectos —los más bajos de los más bajos de la sociedad". [1] Hay algo en la poesía que nos da permiso para sentarnos con las paradojas de nuestro dolor, quizás especialmente al abordar el sufrimiento traumático. Los invito a leer lentamente las desafiantes palabras de Felicia, permitiendo que su corazón se abra al amor de Dios en medio del sufrimiento del mundo.
Silencio [2]
Si estás en silencio
puedes escuchar el bosque respirar,
el santo silencio de la rama del árbol.
"El silencio", dijo Thomas Merton, "es el primer idioma de Dios":
la forma en que penetra en tu piel,
te rodea,
cubriéndote como el aliento del bosque.
Silencio:
La cadencia de la tierra en reposo,
el cuerpo dormido,
el corazón despierto.
Silencio:
La profunda respiración rítmica de una mente se desacelerada,
un océano quieto,
rocío húmedo aferrado a la brizna de hierba.
Silencio:
La canción sagrada atrapada en el pecho de un pájaro antes de su primer
gorjeo,
la quietud de la noche a través de un paisaje desértico
envuelto en un escalofrío doloroso
antes de que salga el sol para quemar su tierra reseca.
Silencio:
La mirada lujuriosa de los espectadores que miraban al negro en el
linchamiento,
cuello roto,
la vida terminó
pies colgando,
de ida y vuelta,
de ida y vuelta.
Silenciado:
¡Manos arriba, no disparen!
El cuerpo vibra con una embriagadora sensación de poder.
Manos en el bolsillo
postura de reposo, rodillas incrustadas en el cuello de un hombre.
Silencio por favor.
No puedo. Respirar.
Silenciado.
Comentarios
Publicar un comentario