Un lugar de contemplación

Amamos a la naturaleza como a una amiga, abrazándola suavemente y desarrollando una relación a través de nuestros cuerpos. 

 

 

 Amistad con la Naturaleza  

 

Un lugar de contemplación 

Miércoles, 4 de septiembre de 2024 

  

La autora bell hooks (1952–2021) describe cómo su infancia en las colinas de Kentucky le enseñó la lección espiritual del interser. [Concepto del monje vietnamita Thich Naht Hahn que nos llama a comprender que SOMOS porque muchos otros seres SON] 

  

Al crecer en un mundo en el que mis abuelos no tenían trabajos regulares, sino que se ganaban la vida cavando y vendiendo gusanos de pesca, cultivando alimentos y criando pollos, siempre tuve presente que había una alternativa al sistema capitalista que destruía la abundancia de la naturaleza. En ese mundo aprendí de manera empíricamente el concepto de interser, del que habla el monje budista Thich Nhat Hanh, como ese reconocimiento de la conexión de toda la vida humana. 

  

Ese sentido del interser lo comprendían íntimamente los negros del sur agrario. Hoy en día, solo quienes mantenemos nuestros vínculos con la tierra, con la naturaleza, quienes cumplimos nuestros votos de vivir en armonía con el medio ambiente, extraemos la fuerza espiritual de la naturaleza… La naturaleza nos recuerda una y otra vez que “esto también pasará”. Contemplar un árbol o una cascada montañosa que ha resistido la prueba del tiempo puede renovar el espíritu. Ver cómo las plantas surgen de la tierra sin ningún cuidado especial despierta nuestro sentido de asombro y admiración. [4] 

  

La escritora Felicia Murrell describe su conexión con la tierra, que comenzó en la infancia: 

  

Crecí en el sur, en la zona rural de Carolina del Norte, en un lugar que tenía tierra roja… Mi madre solía contar historias de mí comiendo arcilla roja… Siento la tierra muy profunda e íntima… Cuando me agobian las preocupaciones del mundo, a menudo las comparto con la tierra. Una de mis prácticas es buscar un espacio verde y arrodillarme en el suelo. Creo que esa conexión con la tierra hizo que me preocupara por ella de una manera muy profunda. Me preocupan las fuentes de agua. Me preocupa la tierra. Muchas veces pensamos en nosotros mismos como seres humanos y en cómo las cosas nos sirven, pero creo que hay una hermosa invitación en el círculo de la vida a ver cómo estamos todos unidos... Cuando vemos, al igual que ocurre con las personas, la dignidad sagrada, el valor inherente y la belleza de algo, lo consideramos con mucho más cuidado, ternura y compasión. [5] 

  

hooks menciona cómo la práctica de observar le brinda esperanza y paz: 

  

Cuando salgo de mi pequeño apartamento en el mundo urbano donde la naturaleza ha sido atacada tan implacablemente que es fácil olvidarse de mirar un árbol, un cielo, una flor que emerge en un mar de basura, y voy al campo, busco renovación. Vivir en comunión con la tierra reconociendo plenamente el poder de la naturaleza con humildad y gracia es una práctica de atención plena espiritual que sana y restaura. Al hacer las paces con la tierra, hacemos del mundo un lugar donde podemos ser uno con la naturaleza. Creamos y mantenemos entornos para volver a nosotros mismos, donde podemos regresar a casa, pararnos en tierra firme y ser un verdadero testimonio. [6] 

 

 

 

4 bell hooks, Belonging: A Culture of Place (New York: Routledge, 2009), 118–119. 

5 Adaptación de Brian McLaren, “Bonus: Seeing Nature as Nature with Felicia Murrell,” Learning How to See, season 6, ep. 11 (Albuquerque, NM: Center for Action and Contemplation, 2024), podcast. Available as MP3 audio download and PDF transcript. 

6 hooks, Belonging, 119–120.

 

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