Dinámicas Positivas del Poder

Pasamos del “yo” al “nosotros” honrando los dones de los demás, compartiendo habilidades con reverencia y entretejiendo nuestras fortalezas en un todo mayor que cualquier unidad individual.


De la denominación a la comunión  

 

Dinámicas Positivas del Poder 

Domingo, 7 de septiembre de 2025 

  

  

Richard Rohr explora la forma como hemos usado el poder que Dios nos dio para bien y para mal: [1] 

  

A pesar de los numerosos abusos de poder documentados a lo largo de la historia, el poder en sí mismo no puede ser inherentemente malo. En el Nuevo Testamento, el Espíritu Santo se describe como dynamis, que significa poder (Hechos 10:38; 1 Corintios 2:4-5). Jesús les dice a sus discípulos antes de su Ascensión: «Recibirán poder cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes. Entonces serán mis testigos… hasta los confines de la tierra» (Hechos 1:8). 

  

El contacto continuo con el Espíritu Santo, nuestra Fuente Interior, nos permite convertirnos en iconos vivos de poder verdadero, humilde y seguro. Ya no necesitamos buscar el poder sobre los demás, porque hemos descubierto el poder interior y sabemos que es una dignidad compartida con toda la vida. Esto es, en definitiva, lo que significa ser una persona con los pies en la tierra. 

  

Pablo describe bien la estrategia divina en Romanos 8:16: «El Espíritu de Dios y nuestro espíritu dan testimonio de que somos verdaderamente hijos de Dios». El objetivo es un conocimiento compartido y un poder común, iniciado y otorgado por Dios, como se refleja en el evento de Pentecostés (Hechos 2:1-13). Para salvar la brecha infinita entre lo divino y lo humano, la agenda de Dios es sembrar semillas de Dios, el Espíritu Santo, en nuestro interior (Juan 14:16-17; Romanos 8:9, 11; 1 Corintios 3:16). Sin embargo, como muchos han dicho, el Espíritu Santo sigue siendo la persona «perdida» o no descubierta de la Trinidad. Si no hemos entrado en contacto con nuestro verdadero poder, el Espíritu que mora en nosotros, buscaremos poder en los lugares equivocados. 

  

Quiero reiterar que el poder, en sí mismo, no es malo. Simplemente necesita ser redefinido como algo más que dominio. Si el Espíritu Santo es poder, entonces el poder debe ser bueno, amoroso y empoderador, no algo que sea resultado de la ambición o la codicia. De hecho, una persona verdaderamente espiritual, íntegra y santa es una persona muy poderosa. Si no reconocemos el buen significado del poder, nos conformaremos con lo malo o evitaremos reivindicar nuestras propias vocaciones poderosas. Lo que se necesita, escribió Martin Luther King Jr., «es comprender que el poder sin amor es imprudente y abusivo, y que el amor sin poder es sentimental y anémico. El poder, en su máxima expresión, es el amor que implementa las exigencias de la justicia». [2] 

  

King añadió: 

  

Si queremos empezar de cero y realmente establecer una nueva humanidad, debemos empezar a alejar a la humanidad de la larga y desolada noche de la violencia. ¿No será posible, que la nueva humanidad que el mundo necesita sea el ser humano no violento?... Esto no solo nos hará personas nuevas, sino que nos dará un nuevo tipo de poder... Un poder impregnado de amor y justicia el que transformará el ayer oscuro en un mañana brillante y nos elevará de la fatiga de la desesperación a la alegría de la esperanza. [3] 

 

 

 

1 Adaptado de Richard Rohr, Things Hidden: Scripture as Spiritualityrev. ed. (Franciscan Media, 2022), 102–104.   

2 Martin Luther King, Jr., Where Do We Go from Here: Chaos or Community?  (Harper and Row, 1967), 37.  

3 King, Where Do We Go, 66. Note: Minor edits made to incorporate gender-inclusive language.

 

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