Sabiduría de la serpiente, poder de la paloma

Pasamos del “yo” al “nosotros” honrando los dones de los demás, compartiendo habilidades con reverencia y entretejiendo nuestras fortalezas en un todo mayor que cualquier unidad individual.


De la denominación a la comunión  

 

Sabiduría de la serpiente, poder de la paloma   

Jueves, 11 de septiembre de 2025   

¡Miren! Yo los envío a ustedes como ovejas en medio de lobos. Sean, pues, astutos como serpientes, aunque también sencillos como palomas.    —Mateo 10:16   

La Rev. Dra. Alexia Salvatierra, organizadora religiosa, reflexiona sobre la enseñanza de Jesús en las Escrituras sobre el ejercicio del poder: [9]   

En Mateo 10:16, Jesús llama a sus discípulos a ser prudentes como serpientes e inocentes como palomas. El poder de la serpiente es evidente y medible: es el poder de la fuerza, la riqueza, la influencia social y la cantidad. No hay nada de malo en usar el poder de la serpiente con integridad… Sin embargo, si solo usamos el poder de la serpiente, hemos perdido nuestro llamado y contribución únicos: la capacidad de encarnar el poder de la paloma…   

Cuando tomamos en serio el poder de la paloma, tomamos en serio lo mejor de las personas, la realidad de la imagen de Dios en cada uno de nosotros y la obra transformadora del Espíritu Santo. Sabemos que ese poder se manifiesta a diario en nuestras comunidades de múltiples maneras. Además de los poderes de la serpiente: la posición, la fuerza física, el dinero y la cantidad de personas, creemos en el poder de la oración. Creemos en el poder de la verdad y del amor. Creemos que hay contextos y momentos en los que la autoridad moral es real, tangible y efectiva.   

Salvatierra cuenta una historia que revela el poder “de la paloma” del obispo Desmond Tutu:   

El gobierno sudafricano amenazó al obispo Desmond Tutu para que dejara de denunciar el apartheid. Una mañana de Pascua, enviaron soldados a su iglesia. Se alinearon en los muros del santuario con rifles cargados. La congregación temía que el obispo Tutu hablara contra el apartheid y que los soldados comenzaran a disparar. También temían que no hablara, porque entonces el régimen habría ganado.  

El obispo Tutu empezó a dar saltos y a reír, a carcajadas, como un niño pequeño. La risa era contagiosa. Pronto, todos reían, incluso algunos soldados… El obispo Tutu continuó predicando contra el apartheid y no le dispararon.   

El obispo Tutu no tenía el poder de la fuerza… No tenía el poder de la riqueza… No tenía el poder de la cantidad… En este caso, el obispo Tutu no tenía el poder de la serpiente; el suyo era el poder de la paloma, que residía en su fe, esperanza y amor. La fe de Tutu le dio la capacidad de sentir alegría en cualquier circunstancia. Su fe en el reino venidero de Dios trajo la experiencia del futuro al presente, haciéndolo real para su audiencia. No temía por el futuro; lo esperaba con expectación e invitaba a sus oyentes a participar en él. Esta falta de miedo le permitió mirar más allá de las armas, ver a los chicos que las sostenían y amarlos. Su amor, fe y esperanza tenían un poder real…    

Las aparentes barreras a la acción rara vez resisten el poder de la paloma. Su miedo se disipa cuando se les recuerda a las personas la fuerza de su fe. Y los anima cuando se les invita a confiar en su fe, y en lo que Dios les tiene provisto.  

 

 

 

Alexia Salvatierra, Faith-Rooted Organizing: Mobilizing the Church in Service to the World (InterVarsity Press, 2013), 74–76.

 

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