Comunidad de Buscadores
El cristianismo es una tradición viva
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Jueves, 23 de octubre de 2025
La autora Cassidy Hall describe la solidaridad que siente con otros contemplativos que continúan explorando nuevas maneras de comprenderse a sí mismos, sus vidas y a Dios. [7]
Puede que lo expresemos de otra manera, pero esta búsqueda perpetua de lo incognoscible es un sentimiento familiar para muchos contemplativos. Sentimos un hambre casi voraz, o algunos dirían una sed palpable, o un dolor sordo y aparentemente sin sentido que nos recorre. Este dolor nos recuerda que estamos en contacto con el sufrimiento del mundo entero. Todos los contemplativos, sin importar su religión o espiritualidad, parecen tener esto en común, y reconocerlo me hace sentir menos sola.
La vida contemplativa no es una forma de conocimiento. No es el camino de la certeza. De hecho, eso es lo que la hace tan viva, tan necesariamente activa. Nuestros atisbos de "llegada" a lo largo del camino nos permiten recuperar el aliento y recordar que vamos en la dirección correcta, aunque solo sea porque es exactamente dónde estamos. En esos momentos, recordamos que el camino no está destinado a ser fácil, sencillo ni cómodo. Pero estos momentos solo duran un instante en medio de la vida porque, como nos recuerda el reverendo Dr. Walter Fluker, "La vida seguirá adelante porque la vida misma está viva". [8] …
Estos momentos son solo señales en el camino, que nos reafirman en el viaje de contemplación que dura toda la vida: este viaje vivo, palpitante y en crecimiento. Aunque sabemos que la búsqueda nunca terminará, la búsqueda continúa. De hecho, … [Thomas Merton] concluyó sus exitosas memorias espirituales, La montaña de los siete pisos, escribiendo en latín: "Sit finis libri, non finis quaerendi", que significa: "Aquí termina el libro, pero no la búsqueda". [9]
Vivir dentro de la tradición contemplativa no es solo seguir buscando. También es una invitación a evolucionar dentro de ella y junto con ella. Se nos pide que interactuemos con sus orígenes y profundicemos en ellos, a la vez que se nos llama a vivir en su esencia en nuestro mundo en constante cambio. El camino contemplativo debe crecer para que podamos continuar, para que estemos vivos en la tradición viva, creciente y vibrante.
La búsqueda de Hall la condujo al amplio y cambiante linaje de la contemplación cristiana —desde los escritos de Thomas Merton hasta la sabiduría de los padres y madres del desierto, pasando por la obra de la Dra. Barbara Holmes.
Venimos de todos los ámbitos de la vida, culturas y señas de identidad. Hay una unidad en nuestra singularidad, y ese hilo común nos une, permitiéndonos reconocernos mutuamente… A medida que aprendía de voces más diversas, llegué a comprender la contemplación cristiana como una tradición viva. La palabra «viva» insinúa una naturaleza continua y en constante crecimiento. La vida necesita espacio, respiro y apertura al cambio. Lo vivo no puede existir en un estado de certeza absoluta; hacerlo sería considerarlo muerto: sin continuidad, sin evolución, sin transformación permanente. De esta manera, la contemplación es su propia paradoja espiritual, una de tradición y cambio, de quietud y acción.
7 Cassidy Hall, “Queering the Living Tradition,” ONEING 13, no. 2, A Living Tradition (2025): 38, 39, 40. Available in print and PDF download.
8 Walter Fluker, “Jesus and the Disinherited,” Essentials of Engaged Contemplation, Center for Action and Contemplation, August 2024.
9 Thomas Merton, The Seven Storey Mountain, 50th anniv. ed. (Harcourt Brace, 1998), 462.

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