Cuidar lo Positivo

La silueta de la persona con las manos abiertas hacia el cielo encarna visualmente la gratitud como reconocimiento al regalo de la vida, mostrando cómo la gracia fluye hacia adentro y hacia afuera, conectando el yo, la comunidad y lo divino.


Practicar la Gratitud 

 

Cuidar lo Positivo   

Viernes, 28 de noviembre de 2025  

Richard Rohr explora cómo nuestros cerebros están programados para aferrarse a la negatividad y cómo la práctica contemplativa nos ayuda a elegir la positividad en su lugar: [10 

Estudios cerebrales han demostrado que podemos estar programados para centrarnos en los problemas en detrimento de una visión positiva. El cerebro humano se envuelve alrededor del miedo y los problemas como si fueran pegantes de velcro. Nos aferramos a las malas experiencias mucho tiempo después de que ocurren y gastamos una gran cantidad de energía anticipando lo que podría salir mal en el futuro. Por el contrario, la positividad, la gratitud y la simple felicidad se desvanecen como queso sobre teflón caliente. Estudios como los realizados por el neuropsicólogo Rick Hanson demuestran que debemos aferrarnos conscientemente a un pensamiento o sentimiento positivo durante al menos quince segundos antes de que deje huella en las neuronas. De hecho, toda esta dinámica se denomina el modelo mental de velcro/teflón. [11] Podría decirse que nos atrae más el problema que la solución.   

Por favor, no me creas solo al pie de la letra. Vigila tu mente y tus emociones. Verás rápidamente que existe una atracción tóxica hacia lo "negativo", ya sea una situación en el trabajo, un chisme incriminatorio que escuchaste por casualidad o un triste suceso en la vida de un amigo. Liberarse de esta tendencia es extremadamente raro, ya que la mayor parte del tiempo nos rige por respuestas automáticas. La única manera, entonces, de aumentar la auténtica espiritualidad es practicar deliberadamente el disfrutar de una respuesta positiva y un corazón agradecido. Y los beneficios son muy reales. Al llevar a cabo decisiones conscientes, podemos reconfigurar nuestras respuestas hacia el amor, la confianza y la paciencia. La neurociencia lo llama neuroplasticidad. Así es como aumentamos nuestra libertad, y sin duda es el latido de cualquier espiritualidad auténtica.   

La mayoría sabemos que no podemos permitirnos andar por ahí temiendo, odiando, descartando y negando todas las posibles amenazas y la alteridad. Pero pocos recibimos enseñanza práctica sobre cómo evitarlo. Es interesante que Jesús enfatizara la absoluta centralidad de la motivación y la intención internas más que la conducta externa, dedicando casi la mitad del Sermón del Monte a este tema (ver Mateo 5:20–6:18). Debemos —sí, debemos— tomar la decisión diaria, e incluso cada hora, de enfocarnos en lo bueno, lo verdadero y lo bello. Una maravillosa descripción de este acto de la voluntad se encuentra en Filipenses 4:4–9, donde Pablo escribe: «Regocijaos en el Señor siempre» [cursiva añadida]. Si sientes la tentación de considerar esto como un idílico «pensamiento positivo», recuerda que Pablo escribió esta carta mientras estaba literalmente encadenado (1:12–13). ¿Cómo lo logró? Podrías llamarlo «control mental». Muchos de nosotros simplemente lo llamamos «contemplación».  

 

 

 

10 Adaptado de Richard Rohr, The Universal Christ: How a Forgotten Reality Can Change Everything We See, Hope For, and Believe (Convergent Books, 2019, 2021), 64–65.  

11 Rick Hanson, Hardwiring Happiness: The New Brain Science of Contentment, Calm, and Confidence (Harmony, 2013), xxvi. 

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