¿Doy las gracias?

La silueta de la persona con las manos abiertas hacia el cielo encarna visualmente la gratitud como reconocimiento al regalo de la vida, mostrando cómo la gracia fluye hacia adentro y hacia afuera, conectando el yo, la comunidad y lo divino.


Practicar la Gratitud 

 

¿Doy las gracias?   

Lunes, 24 de noviembre de 2025    

La teóloga feminista Dra. Yolanda Pierce analiza la gratitud de los diez leprosos que Jesús sana en Lucas 17:11-18: [5]   

Diez personas destrozadas y repudiadas. Diez personas clamando por liberación. Diez personas purificadas por el poder del Gran Médico. Diez personas que regresaban a sus hogares y familias. Y solo uno regresa para dar las gracias…   

Pero este pasaje no se trata tanto del agradecimiento como del regreso y el recuerdo. En la historia, solo uno de los sanados vuelve a Jesús. No se limita a dar las gracias; se arroja a los pies de Jesús y clama en voz alta. Esta no es una gratitud cortés por un favor recibido. Es el llanto de alguien que ha recuperado la salud, una condición que creía inalcanzable. La gratitud, el verdadero agradecimiento, es un retorno mental al momento de necesidad, ya sea física, espiritual o emocional. La gratitud requiere regresar a ese momento de necesidad incluso después de haberla satisfecho.   

Pierce reflexiona sobre cómo se ha sentido en la situación de cada personaje de la historia:   

Han sido las personas destrozadas que necesitaban sanación, que no necesitaron regresar ni recordar después de haber sido sanadas. Llena de energía y nueva vida, han olvidado reconocer la fuente de su fortaleza y dar las gracias.   

También ha sido el momento de alguien que ha regresado, arrojándose a los pies de quien lo ha bendecido abundantemente. A veces he seguido el consejo de mi abuela de "regalar flores a los demás mientras aún viven". Ya sea con flores de verdad o palabras de elogio, a veces he recordado regresar con gratitud a esos maestros, vecinos o colegas que han bendecido mi vida, aunque no lo supieran.   

Pero nada me ha hecho más humilde más que cuando recibo la gratitud de alguien. Tras una larga temporada con mi corazón y mi alma destrozada, pensando que nadie comprendía ni apreciaba mis esfuerzos, recibí una tarjeta, una nota o una visita con unas palabras de agradecimiento. Se me llenan los ojos de lágrimas cuando esto sucede, porque en ese momento comprendo verdaderamente el poder de la gratitud. Quien recibe ha sido bendecido, y expresa gratitud y humildad al donante.  

Es en este espacio de reciprocidad —dar y recibir, agradecer y ser agradecido, devolver y recordar— que podemos apreciar verdaderamente la historia del hombre con lepra que regresa con palabras de agradecimiento. No solo queda limpio; en su expresión de gratitud, encontramos su sanación total. La limpieza de la enfermedad se produce tras unas pocas palabras del Sanador. Pero la plena sanación de su mente y cuerpo ocurre cuando reconoce su necesidad, gratitud y amor por el Divino. Diez son limpios, pero solo uno, al recordar y regresar se recupera por completo. 

 

 

 5 Yolanda Pierce, In My Grandmother’s House: Black Women, Faith, and the Stories We Inherit (Broadleaf Books, 2023), 143–144, 145. 

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