Gratitud y Humildad

La silueta de la persona con las manos abiertas hacia el cielo encarna visualmente la gratitud como reconocimiento al regalo de la vida, mostrando cómo la gracia fluye hacia adentro y hacia afuera, conectando el yo, la comunidad y lo divino.


Practicando la Gratitud 

 

Gratitud y Humildad 

Domingo, 23 de noviembre de 2025   

       

El Padre Richard Rohr nos recuerda que cuando recibimos todo como un regalo, vivimos agradecidos, permitiendo que las energías de la vida y el amor fluyan a través de nosotros para el beneficio de todos. 

  

En Filipenses 4:6-7, Pablo resume toda una teología de la práctica de la oración de forma muy concisa: «No se aflijan con nada, sino presénteselo todo a Dios en oración; pídanle, y denle gracias también. Así Dios les dará su paz, que es más grande de lo que el hombre puede entender; y esta paz cuidará sus corazones y sus pensamientos por medio de Cristo Jesús». Desde ese punto de vista, dejamos de hacer distinciones basadas en nuestras preferencias y juicios personales. Solo una actitud de gratitud prexistente, una elección deliberada del amor sobre el miedo, un deseo de ser positivos en lugar de negativos, nos permitirá vivir en el lugar espacioso que Pablo describe como «la paz de Cristo». [1] 

  

Todas las personas verdaderamente grandes que he conocido se caracterizan por lo que yo llamaría humildad y gratitud radicales. Están profundamente convencidos de que beben de otra fuente; son instrumentos. Su genio no les pertenece, sino que es prestado. Somos lunas, no soles, excepto en nuestra capacidad de transmitir la luz. Nuestra vida no nos pertenece; sin embargo, en cierto modo, las personas iluminadas saben que su vida les ha sido entregada como un encargo sagrado. Viven con gratitud y confianza, y procuran que la corriente fluya a través de ellas. Saben que «el amor se paga solo con amor», como dijeron San Francisco de Asís y Santa Teresita de Lisieux. [2] 

  

Es importante que pidamos, busquemos y llamemos para mantenernos en una relación correcta con la vida misma. La vida es un regalo, que se nos da totalmente sin coste alguno, cada día y en cada parte de ella. Una actitud diaria y elegida de gratitud nos mantendrá abiertos para esperar esa vida, permitirla y recibirla con niveles de satisfacción cada vez más profundospero sin pensar jamás que la merecemos. Quienes viven con manos tan abiertas y humildes reciben los dones de la vida, “medida completa, apretada, sacudida y rebosando en su regazo” (Lucas 6:38). En mi experiencia, si no somos profundamente agradecidos cada día, el resentimiento siempre nos domina. Además, pedir “nuestro pan de cada día” es reconocer que ya se nos está dando. No pedir es tomarnos demasiado en serio nuestros propios esfuerzos, necesidades y metasy a nosotros mismos. [3] 

  

Al final, no es obra nuestra, o la gracia no sería gracia. Es un don de Dios, no una recompensa por el trabajo bien hecho. No es algo de lo que podamos jactarnos. Somos obra de Dios, creados en Cristo Jesús. Todo lo que podemos hacer es ser lo que el Espíritu de Dios nos hace ser y estar agradecidos a Dios por las riquezas que nos ha otorgado. La humildad, la gratitud y el servicio amoroso a los demás son probablemente las respuestas más apropiadas que podemos dar. [4] 

 

 

 

1 Adaptado de Richard RohrA Spring Within Us: A Book of Daily Meditations (CAC Publishing, 2016), 281.  

2 Rohr, Spring Within Us, 134.  

3 Adaptado de Richard Rohr, Breathing Under Water: Spirituality and the Twelve Steps,rev. ed. (Franciscan Media, 2021), 61.  

4 Adaptado de Richard Rohr and Joseph Martos, The Great Themes of Scripture: New Testament (St. Anthony Messenger Press, 1988), 96–97. 

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