Disolviéndose en Amor
Ser sal y luz
Disolviéndose en Amor
Martes, 30 de diciembre de 2025
Carmen Acevedo Butcher, miembro del cuerpo docente del CAC, habla sobre cómo podemos convertirnos en agentes de transformación y sanación al entregarnos como sal y luz: [3]
Los seres humanos somos olvidadizos. Necesitamos recordatorios de cosas importantes, incluyendo el evangelio que alimenta el alma e ilumina el ser divino y amoroso que llevamos dentro. Conscientes de la belleza y la violencia del mundo, reflexionemos un momento en estas palabras alentadoras e inspiradoras:
Ustedes son la sal de la tierra; pero si la sal se ha vuelto insípida, ¿con qué se volverá a convertir en sal? Ya no sirve para nada, solo para ser echada fuera y pisoteada. Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad construida sobre un monte no se puede esconder, y nadie esconde una lámpara de aceite debajo de un cajón. La ponen en un candelero donde alumbra a todos en la casa. Den luz a los demás. Vive de tal manera que vean tus actos de compasión y alaben a tu divino Padre (Mateo 5:13-16).
Todos necesitamos nutrirnos de la buena nueva del evangelio para que la terrible sobrecarga de noticias sobre despotismo, división e indignación moral no sature ni dicte nuestra vida interior ni nuestras acciones bondadosas. En nuestros días de pantallas pesadas, es fácil olvidar el poder de la sal y la luz. Así que recordémoslo juntos.
La sal, en última instancia, proviene del océano por la acción de la luz. Por eso, en este Evangelio, Jesús dice poéticamente: todos ustedes son, en esencia, el océano, uno hecho por y de amor. Recordemos nuestro centro divino compartido y estable, y que, cuando, al escuchar atentamente, honramos el valor sagrado de nuestra vida y la de los demás, nuestra empatía se disuelve en compasión transformadora. La sal tiene el poder de desinfectar las heridas. Recordemos que aceptarnos a nosotros mismos y a los demás —ambos— como imperfectos e "inquebrantablemente buenos", como recuerda el padre Greg Boyle, es una medicina poderosa que crea una comunidad de pertenencia apreciada. Los pequeños actos de bondad nunca son pequeños. La sal también puede derretir la nieve y el hielo de caminos y senderos, despejando el camino. Recordemos a nuestro bondadoso padre divino, y que esta conciencia derrita la frialdad del perfeccionismo, la ilusión de la separación y la ansiedad, y afiance nuestros pasos juntos.
Obviamente, la sal y la luz parecen diferentes a simple vista, pero ambas cumplen su poderosa naturaleza al entregarse o perderse. "Eres sal y luz" es una afirmación revolucionaria contracultural, rica en sabiduría psicológica y encarnada que empodera. Recordemos que, al igual que el sabio vaciamiento de la kénosis, ser sal y luz nos recuerda que, sin importar cuán quebrantados o destrozados estemos por el sufrimiento del mundo, somos amor y somos más nosotros mismos cuando nos entregamos, abrazando las lágrimas saladas del dolor.
Recordemos que somos hijos de Dios. Como escribe Howard Thurman: «Quien conoce esto es capaz de trascender las vicisitudes de la vida, por aterradoras que sean, y contemplar el mundo con serenidad». [4]
Que tú y yo veamos el mundo y a todos los que lo habitan con serenidad y actuemos en él con bondad, siendo sal y luz. Amén.
3 Adaptado de Carmen Acevedo Butcher, 2025 Daily Meditations Theme: Being Salt and Light, Center for Action and Contemplation, video, 11:41.

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