Los obreros en la viña

En un misterio grandioso y en constante evolución, lo Divino se derrama en nosotros a medida que nos vaciamos. 

 Abrazar el Intercambio Divino 

 

Los obreros en la viña 

Jueves, 11 de junio de 2026 

En el curso El Intercambio Divino, Cynthia Bourgeault explora la parábola de los obreros en la viña: [5]   

La parábola de los obreros en la viña (Mateo 20:1-16) es una historia hermosa y muy malinterpretada. Había un dueño de viña que necesitaba gente para trabajar en su viñedo y cosechar sus frutos. Salió y contrató obreros al amanecer por el salario diario habitual. Volvió a salir a las nueve y al mediodía. A las tres de la tarde, vio a un grupo de hombres holgazaneando y les preguntó: "Por Dios ¿Por qué no están trabajando?". Ellos respondieron: "Porque nadie nos lo pidió". Él les dijo: "Bueno, vayan ustedes también a la viña". Finalmente, a la hora de pagar, les dio a todos la misma cantidad de dinero.   

¡Esto enloquece a la conciencia egoica! ¡No es justo!, gritan todos, y no lo será mientras sigamos usando la mentalidad egoísta que opera desde la separación y la escasez. Nos hará creer que los que llegaron primero salieron perjudicados. Esta parábola solo tiene sentido cuando comprendemos que no se trata de que el dueño de la viña reciba su cosecha. La viña, como suele ser habitual en las enseñanzas de Jesús, simboliza el ámbito de las relaciones, de la interacción dinámica del reino de Dios.   

Sea cual sea la razón que le atribuyamos al dueño de la viña para que invite a la gente, lo que realmente dice es que los invita porque no soporta verlos separados y solos: «Vayan también ustedes a la viña». El verdadero fruto de este día no es un racimo de uvas cosechado. Son seres humanos trabajando juntos, haciendo algo digno. Imaginen las canciones, el trabajo y todo lo que sucede cuando se participa y se involucra en una actividad conjunta. La idea de pagarles lo mismo simplemente invita a la gente afijarse en las proporciones reales. Cuando se introducen los conceptos de "más y menos" al final de la parábola, solo dispersamos nuestra atención.   

En resumen, todos tienen suficiente. Los que llegaron temprano pensaron que el salario diario habitual era justo. Eso ya está resuelto. El verdadero fruto que se genera, como las uvas que se convierten en vino, fue el trabajo en equipo. En estas circunstancias, se fermenta y se transforma en la fragancia de interacción humana y abundancia que de otro modo no existiría.   

Al leer esta parábola desde la perspectiva de las relaciones, en lugar de la competencia individual, surgen elementos completamente diferentes. Sin esa perspectiva relacional, es imposible comprender a dónde quiere llegar Jesús. Intentar comprenderla racionalmente es imposible, porque la mente siempre vuelve a pensar en "más y menos" y en "no es justo". Solo cuando se parte de la plenitud del amor, y del orden y la coherencia que de él emanan, se puede reconocer el mensaje y su radicalidad.   

Recibimos la invitación a entrar en la viña, pero solo dando un paso al frente, diciendo que sí y confiando en el ámbito de las relaciones, podemos participar realmente en el reino de Dios.  

 

 

 

5 Adaptado de Cynthia Bourgeault, «El intercambio en las enseñanzas de Jesús» en El intercambio divino: Vivir en ritmo sagrado (Centro para la Acción y la Contemplación, 2026). Inscríbete ahora para explorar las tradiciones de sabiduría cristiana en este curso en línea a tu propio ritmo.

 

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