Predicador del Amor

Como hilos tensados en un telar, tejemos una historia más amplia solo cuando estamos dispuestos a soltar el patrón que creíamos conocer.


La visión transformadora de Pablo 


Predicador del Amor 

Viernes, 18 de septiembre de 2026

 

El Padre Richard nos recuerda que, ante todo, el apóstol Pablo predicó el amor inclusivo de Dios: [7

Pablo nos ofrece una base para amar a los demás tal como Cristo nos amó. Pablo proporciona un fundamento teológico y sólido para la dignidad y el florecimiento humanos; una dignidad que es inherente, universal e indestructible ante cualquier criterio de evaluación, ya sea de raza, religión, género, nacionalidad, clase social, educación o posición social. Consideramos que la razón por la cual este hombre alcanzó un éxito tan inmenso en tan poco tiempo es que devolvió la dignidad humana a un mundo que, en gran medida, la habría perdido. Un dios más en Grecia y Asia Menor habría tenido poca trascendencia; pero cuando Pablo dijo a poblaciones humilladas que eran templos de lo divino, hizo que sus corazones ardieran de deseo y esperanza. 

El relato de Pentecostés en Hechos 2:1-11 destaca que personas de todo el mundo oyeron a los galileos hablar en los idiomas de los peregrinos tras el descenso del fuego y el viento celestiales. El mensaje teológico es claro: ¡Dios ama a todos! El amor y el favor de Dios son totalmente democráticos y no se obtienen por mérito propio. Esto debía marcar el fin de toda religión excluyente y elitista. Lamentablemente, no duró mucho. 

Una de las razones por las que las enseñanzas de Pablo tuvieron tanta influencia en Asia Menor fue que él restauró la dignidad humana en una época en que la región era una fuente importante de personas esclavizadas, las mujeres eran consideradas propiedad de los hombres, la prostitución sagrada era una forma de culto, y la opresión y la injusticia hacia los pobres y marginados eran la norma generalizada. La mayor parte del mundo aún no sabía siquiera que existían los derechos humanos. Pablo alza la voz en medio de este imperio corrupto y corruptor: «¡A todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu!» (1 Corintios 12:13). Él iguala por completo las condiciones: «Todos ustedes son hijos e hijas de Dios en Cristo Jesús… donde no hay distinción entre hombre o mujer, griego o judío, esclavo o libre, sino que todos ustedes son uno en Cristo Jesús» (Gálatas 3:26-28).   

¡Esto resulta verdaderamente asombroso, si tenemos en cuenta el mundo dividido de aquella época! A juicio de Pablo, el viejo mundo había desaparecido para siempre y había nacido uno nuevo. Sin duda, esto parecía imposible y aterrador para algunos, pero sumamente atractivo y esperanzador para la mayoría, a quienes no se les había negado toda dignidad. ¿Quién no desea que le digan que es valioso y bueno? ¿Quién no quiere verse libere de la vergüenza social? El cuerpo humano dejó de ser algo barato, degradado por la esclavitud o por el abuso sexual, verbal y físico. Pablo afirma: «Ustedes son el templo mismo de Dios». Los estudiosos consideran hoy que esta es la idea suprema y vertebradora del pensamiento de Pablo. Esta afirmación de la dignidad humana tan inesperada comenzó a transformar todo el Imperio Romano.



7 Adaptado de Richard Rohr, Essential Teachings on Love, selected by Joelle Chase and Judy Traeger (Orbis Books, 2018), 90–92. 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Reconocer nuestro verdadero ser

Pablo conocía a Cristo en su interior

Reconectando con el Ser Verdadero