¿Cómo llegamos a ser pobres de espíritu?

Como una gota de lluvia posada sobre una hoja, las Bienaventuranzas ofrecen una receta, gota a gota, para crear, de forma contracultural, el reino de Dios.

Las Bienaventuranzas: semana uno


¿Cómo llegamos a ser pobres de espíritu?

Lunes, 6 de julio de 2026


¡Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de Dios!      —Mateo 5:3

El padre Richard Rohr explora la primera bienaventuranza como un llamado a la libertad interior, clave para participar en el reino de Dios: [2

¡Qué frase tan impactante! Es crucial, la clave de todo lo que Jesús enseña, de lo contrario no sería la introducción. Cuesta creer que una frase tan radical se haya vuelto tan familiar, tan normalizada. Puede que Mateo optara por suavizarla respecto a la frase original que vemos en Lucas y en el Evangelio no canónico de Tomás. El Evangelio de Lucas está dirigido a los pobres, por lo que deja las duras palabras de Jesús tal como muchos estudiosos creen que fueron pronunciadas originalmente: «Bienaventurados vosotros los pobres» (Lucas 6:20). 

Sin embargo, Mateo se dirigía a la comunidad judía más estable, incluso de clase media, por lo que dice: «Bienaventurados los pobres de espíritu». La verdad sigue ahí: ser pobre de espíritu significa vivir sin necesidad de nuestra propia justicia. Es un vacío interior sin la necesidad de reforzar nuestra reputación. Para la gente de clase media, si somos pobres de espíritu, es posible que con el tiempo nos volvamos pobres de hecho. En otras palabras, no malgastaremos el resto de nuestras vidas intentando enriquecernos, porque sabremos que no es así.  

Los estudiosos de las Escrituras cristianas señalan que la palabra griega que se suele usar para referirse a la clase campesina es tapeinoi, pero no es la que Mateo y Lucas emplean aquí. Usan la palabra ptochoi, que literalmente significa «los muy desamparados, los que están agazapados». Son los mendigos, los marginados de este mundo que no tienen nada. Jesús dice: «Felices ustedes, los más libres de todos».  

Cuanto más arriba estamos en el sistema, más atrapados estamos. Cuanto más fuera del sistema, más libres somos. Cuando estamos en una posición alta en algo, se espera que lo representemos, lo mantengamos unido y lo afirmemos. El precio de la verdad puede ser muy alto, así que decimos lo que sea necesario para sobrevivir, ser aceptados dentro del grupo y mantenerlo unido.   

«¡Cuán bienaventurados los pobres de espíritu!» (Mateo 5:3), aquellos que no tienen que participar en ninguno de estos juegos. Jesús propone aquí una reorganización social, muy diferente de la práctica común. Nótese que también usa el presente: «De ellos es el reino de Dios» (Mateo 5:3). No dice «de ellos será». Esto nos indica que el reino de Dios no es algo futuro. Está en presente: Somos libres ahora, si permanecemos sin nada que proteger ni nada que demostrar o defender.



2 Adaptado de Richard Rohr, Jesus’ Alternative Plan: The Sermon on the Mount (Franciscan Media, 2022), 138–140. 

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