Amor es lo que somos

Como pan ofrecido a alguien que se encuentra más allá del marco, se nos invita a tender la mano hacia un prójimo invisible, dando y recibiendo, a la vez, una bendición.


Amar al prójimo 


Amor es lo que somos

Viernes, 30 de octubre de 2026

 

El padre Richard identifica nuestra capacidad de amar como el fundamento mismo de nuestro ser:  

La enseñanza más poderosa, más necesaria y esencial trata siempre sobre el amor. El amor es nuestro fundamento y nuestro destino. Es de donde venimos y hacia donde nos dirigimos. Como bien dice san Pablo: «Ahora, pues, permanecen la fe, la esperanza y el amor; pero el mayor de ellos es el amor» (1 Corintios 13,13).

Mi esperanza, siempre que hablo o escribo, es ayudar a eliminar los obstáculos que nos impiden recibir, permitir, confiar y participar en el Amor fundamental. El amor de Dios está sembrado en el interior de cada uno de nosotros como el Espíritu Santo, quien, según Jesús, «les enseñará todo y les recordará todo lo que yo les he dicho» (Juan 14,26). ¡Amor es lo que somos!  

Lo único que puedo hacer es recordarte lo que ya sabes en lo más profundo de tu verdadero ser e invitarte a vivir conectados a esta Fuente. El evangelista Juan escribe: «Dios es amor, y quien permanece en el amor, permanece en Dios, y Dios en él» (1 Juan 4,16). El relato bíblico de la creación afirma que fuimos creados a «imagen y semejanza» de Dios, quien es amor (Génesis 1,26; véase también Génesis 9,6). La creación cobra forma a partir de la relación amorosa y generativa de la Trinidad, reflejando a su Creador. 

Hemos escuchado esta frase tantas veces que ya no captamos el impacto existencial de lo que significa para nosotros haber sido «creados a imagen y semejanza de Dios». Si esto es cierto —y creo que lo es—, nuestro origen es divino. Significa que fuimos creados por un Dios amoroso para ser amor en el mundo. Nuestra esencia es una bendición original, no un pecado original. Nuestro punto de partida es positivo y, como se dice en el primer capítulo de la Biblia, es «muy bueno» (Génesis 1,31). Tenemos, en efecto, un buen lugar al cual regresar. Si el comienzo es el adecuado, todo lo demás resulta considerablemente más sencillo, porque podemos conocer y confiar en la dirección clara de la trayectoria de nuestra vida.   

Todos debemos superar la ilusión de la separación. La tarea primordial de la religión no es transmitir la idea de «ser dignos», sino la de «unión»; es reconectar a las personas con su identidad original, «escondida con Cristo en Dios» (Colosenses 3,3). La Biblia denomina «pecado» a este estado de separación. La labor de Dios es atraernos de nuevo a una relación primordial e íntima. «Queridos, ya somos hijos de Dios; aún no se ha manifestado lo que seremos, pero sabemos que seremos semejantes a Dios» (1 Juan 3,2). [7] 

Amor es lo que somos. Cuando no vivimos conforme al amor, nos situamos fuera del ser; no estamos siendo auténticos. Cuando amamos, actuamos de acuerdo con nuestro ser más profundo, con nuestra verdad más profunda. Estamos obrando en consonancia con nuestra propia dignidad. [8]




7 Adaptado de Richard Rohr, Essential Teachings on Love, selected by Joelle Chase and Judy Traeger (Orbis Books, 2018), 12–13.

8 Rohr, Essential Teachings, v. 

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