Liberación de la agenda del ego

Los pies descalzos sobre la tierra simbolizan un gesto monástico y sereno. La reactividad se disipa y puede surgir una respuesta contemplativa.


Contemplación, Liberación y Acción 

 

Liberación de la agenda del ego 

  

Lunes, 13 de abril de 2026 

El padre Richard reflexiona sobre cómo Jesús nos llama a liberarnos de las agendas de nuestros egos inflados: [3]   

¿De qué nos liberaba Jesús? Probablemente no parezca muy diferente de lo que hoy llamamos ego o falso yo. Como dijo Jesús: «El que trate de salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa mía, la salvará» (Mateo 10:39). Los budistas suelen describir este proceso con mucha más claridad, pero Jesús no tenía acceso al lenguaje psicológico. Simplemente hablaba de forma directa, de manera que sus contemporáneos pudieran entenderlo.  

La erudición actual está descubriendo a un Jesús mucho más radical y exigente de lo que el catolicismo o el protestantismo jamás estuvieron preparados para recibir. Distorsionamos el mensaje, de modo que no se trataba principalmente de una transformación del ego, sino de la liberación del yo corporal. En gran medida, trasladamos las preocupaciones de culpa de todos hacia el cuerpo. Nos hemos centrado en reprimir y castigar el cuerpo, en no darle demasiado placer, libertad ni deleite. No es que no existan problemas, pero, en mi opinión, el ego ha salido impune en la iglesia occidental. Hemos permitido que los egos se descontrolen, mientras nos esforzábamos por parecer castos, auto disciplinados y no demasiado codiciosos.                                                                                               

 

El cristianismo, en general, ha prestado poca atención a las verdaderas enseñanzas de Jesús. En cambio, tendemos a preocuparnos por cosas de las que Jesús nunca habló. Pero ¿quién puede reformar el cristianismo sino Jesús?   

Comprender las enseñanzas de Jesús sobre el poder es clave para reformar el cristianismo y otras estructuras de poder:   

Jesús les dice a sus seguidores que nunca deben tener lo que llamaríamos poder dominante. Lo llama «enseñorearse de los demás»: «Sabéis que los gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos… pero entre vosotros no» (Mateo 20:25-26). ¿Cómo es que tantos cristianos llegaron a creer que ejercer poder sobre los demás es la esencia de la religión? No hay indicios de que Jesús pretendiera que existiera una sede central de la iglesia, con una jerarquía de mandos. Como sacerdote, pertenezco a la jerarquía de mandos, e incluso nosotros esperábamos que los laicos, los feligreses, fueran seguidores pasivos. Esto es totalmente contrario a lo que Jesús enseñó y esperaba. Él claramente otorga poder a las personas al darles una autoridad interior.     

La liberación del ego es la liberación del mundo de las formas y las imágenes. Jesús lo definió como «mamón»: «No se puede servir a Dios y al dinero» (Mateo 6:24). Si nos dejamos llevar por la apariencia, el poder, el prestigio y las posesiones, Jesús dice que no podemos conocer a Dios. ¡Es una verdad absoluta! Existe una correlación entre nuestra preocupación por la imagen y nuestra experiencia de la vida interior.    

Jesús también nos libera del ego mediante sus constantes advertencias contra la negatividad y el pensamiento oposicionista. En general, su palabra para esa liberación es perdón. Dos tercios de la enseñanza de Jesús tratan, directa o indirectamente, sobre el perdón. Vivir en oposición implica albergar cierto grado de resentimiento o energía negativa no sanada, que no hemos llevado a la presencia divina para su transformación.  

 

 

 3 Adaptado de Richard Rohr, “Jesus as Liberator,” ONEING 13, no. 2, A Living Tradition (CAC Publishing, 2025), 54–55. Available in print or PDF download. 

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