Eleva tu corazón a Dios

La persona permanece inmóvil en el momento contemplativo, "solo este momento", bajo el cielo nocturno. 

 Practicar: “Solo Esto” 

 

Eleva tu corazón a Dios 

Martes, 19 de mayo de 2026 

La Decana de la Facultad de CAC, Carmen Acevedo Butcher, tradujo La Nube del No Saber, el texto fundamental de la Oración Centrante. La práctica contemplativa nos brinda un espacio para estar con Dios, tras lo cual retomamos nuestra vida cotidiana y nuestros compromisos. El autor anónimo de La Nube anima a quienes se inician en la contemplación con estas sencillas instrucciones:   

Eleva tu corazón a Dios con un suave despertar de amor. Concéntrate solo en Él. Deséalo a Él, y no a nada que haya creado. No pienses en nada más que en Él. No permitas que nada más ocupe tu mente ni tu voluntad. He aquí cómo: Olvidas lo que sabes. Olvida todo lo que Dios creó, a todos los seres que existen y a todo lo que sucede en el mundo, hasta que tus pensamientos y emociones dejen de buscar algo en particular… Déjalos ser. Por un momento, no te preocupes por nada…   

Todos en la Tierra se han beneficiado de la contemplación maravillosamente. No te imaginas cuánto… Así que deja de dudar. Haz este trabajo hasta que sientas su gozo. [6]   

El autor insta a los contemplativos principiantes a acoger la experiencia temporal del «no saber» que se produce en este tipo de oración:   

La primera vez que practiques la contemplación, solo experimentarás una oscuridad, como una nube de desconocimiento. No sabrás qué es. Solo sabrás que en tu voluntad sientes un simple anhelo de Dios. Debes saber también que esta oscuridad y esta nube siempre estarán entre tú y tu Dios, hagas lo que hagas. Siempre te impedirán verlo con claridad a través de la luz del entendimiento en tu intelecto y te bloquearán para sentirlo en la dulzura del amor en tus emociones. Así que asegúrate de hacer de esta oscuridad tu morada. Permanece allí todo el tiempo que puedas… Es lo más cerca que puedes estar de Dios aquí en la tierra, esperando en esta oscuridad y en esta nube. [7]   

Para Acevedo Butcher, la contemplación es la práctica esencial de nuestro tiempo, que nos permite afrontar las difíciles condiciones de la vida con mayor sabiduría y compasión:   

Necesitamos la contemplación porque, a medida que en nuestro mundo hay cada vez más gente, cada vez más nos comportamos como pasajeros apiñados en asientos baratos de clase turista en un vuelo de cercanías… ¿Quién no vive el día a día con prisas? ¿Quién no siente la presión de producir? ¿Con qué frecuencia pasamos tiempo en el ciberespacio? Nuestro nuevo ritmo frenético es como un veneno para el contacto con nuestros seres queridos. Ahí es donde entra la contemplación. Nos reconecta con nosotros mismos, con Dios y con los demás. Nos ayuda a aprender a perdonar y a sanar nuestras almas…     

Durante los primeros dieciséis siglos de la Iglesia cristiana, la oración contemplativa fue el objetivo de la espiritualidad cristiana, y ahora, en nuestro propio tiempo de transición y agitación, estamos volviendo a nuestras raíces. La oración contemplativa es más relevante que nunca. Cada vez más personas practicamos esta antigua forma de oración y encontramos paz en un mundo de guerra, extrema división política, epidemias, terrorismo, tecnología, superpoblación, ruido, desigualdad y una Iglesia necesitada de humildad. [8 

 

 

 

6 The Cloud of Unknowing, trans. Carmen Acevedo Butcher (Shambala, 2018), 12–13.  

7 The Cloud, 13.  

8 Carmen Acevedo Butcher, introduction to The Cloud of Unknowing, trans. Carmen Acevedo Butcher (Shambala, 2018), xxix, xxx. 

 

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