Una mística que sufrió

La luz que entra por la ventana representa la silenciosa revelación de Juliana de Norwich; ella está iluminada por una sabiduría y una fuerza que no puede contener ni comprender del todo, una sabiduría que está al alcance de todos nosotros, tanto en tiempos de paz como de crisis. 

 Juliana de Norwich: una mística universal 

 

Una mística que sufrió   

Martes, 12 de mayo de 2026   

En una época tan sedienta de sabiduría como la nuestra… se nos invita a regresar a nuestros antepasados, quienes demostraron ser sabios. Juliana es uno de esos antepasados.                                                                                 —Matthew Fox, Juliana de Norwich   

El teólogo Matthew Fox describe a Juliana de Norwich como una mística para nuestros tiempos. Destacó sus escritos durante la pandemia de COVID-19, ya que vivió la Peste Negra (peste bubónica). Matthew escribe:  

Un tiempo de crisis y caos, como el que trae una pandemia, es, entre otras cosas, un tiempo para recurrir la profunda sabiduría de nuestros ancestros. No solo se necesita conocimiento, sino verdadera sabiduría en tiempos de muerte y cambios profundos, pues en tales momentos se nos invita no solo a regresar al pasado inmediato, a aquello que recordamos con nostalgia como "lo normal", sino a reimaginar un nuevo futuro, una humanidad renovada, una cultura más justa y, por lo tanto, sostenible, e incluso llena de alegría.   

Juliana de Norwich… es uno de esos antepasados que nos llaman hoy… Juliana fue una pensadora brillante, una teóloga y mística profunda, una mujer plenamente consciente y una guía excepcional con una poderosa visión para compartir con los buscadores del siglo XXI… Juliana sabía mucho sobre el confinamiento, pues era una anacoreta, es decir, alguien que, por definición, vive literalmente encerrada en un espacio reducido. Juliana también sabía cómo cultivar una espiritualidad capaz de sobrevivir al trauma de una pandemia. Mientras otros a su alrededor se alarmaban por la descontrolada naturaleza, Juliana mantuvo su serenidad espiritual e intelectual, manteniéndose firme y fiel a su fe creencia en la bondad de la vida, la creación y la humanidad, e invitando, sin rodeos, a los demás a hacer lo mismo. [6]    

Juliana no temía afrontar la realidad. Al adentrarse plenamente en ella, descubrió la gracia de Dios:   

La respuesta de Juliana a la pandemia [de su época], tal como la conocemos a través de sus dos libros, se fundamenta asombrosamente en el amor a la vida y la gratitud. En lugar de huir de la muerte, oró para adentrarse en ella, y fue a partir de esa experiencia de la muerte a su alrededor y de la meditación sobre la cruel crucifixión de Cristo —que interpretó como un acontecimiento comunitario, no solo personal— que surgieron sus visiones…   

Lo más destacable de su vida y enseñanza es que, en lugar de sucumbir a la desesperación o la culpa, buscó profundamente la bondad de la vida y la creación. De hecho, fundamentó toda su cosmovisión en este sentido de la bondad y la sagrada unión entre la gracia y la naturaleza, una concepción de Dios en la naturaleza. [7]   

Las enseñanzas de Juliana son un estímulo para nuestro tiempo:    

Nuestra hermana y antepasada Juliana está no solo ansiosa por hablarnos hoy, sino por gritarnos —aunque con dulzura— que despertemos y profundicemos, que enfrentemos la oscuridad y que busquemos en lo más profundo para encontrar bondad, alegría y asombro. Y que trabajemos para defender a la Madre Tierra y a todas sus criaturas, despojándonos del racismo, el sexismo, los nacionalismos, el antropocentrismo, el sectarismo; todo aquello que interfiera con nuestra grandeza como seres humanos. Y a reconectarnos con la sacralidad de la vida. [8] 

 

 

 

6 Matthew Fox, Julian of Norwich: Wisdom in a Time of Pandemic—and Beyond (iUniverse, 2020), xvii.  

7 Fox, Julian, xix.  

8 Fox, Julian, xxxviii.

 

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