Santa Clara de Asís: Refleja la Imagen de Dios

Solos en la niebla, permanecemos en silencio ante el espejo del que habla Santa Clara, esperando ser transformados.


El misticismo de Francisco y Clara


Santa Clara de Asís: Refleja la Imagen de Dios

Martes, 11 de agosto de 2026

 

Fiesta de Clara de Asís

La hermana Margaret Carney relata la radical trayectoria de la vida de Clara de Asís, quien, al amparo de la noche, dejó atrás la riqueza y la posición social para dedicarse a una vida sencilla consagrada a Dios:  

Corría el año 1212. El Domingo de Ramos, por la mañana, asistió a la Misa en la catedral… Esa misma noche, Clara salió de su casa en la plaza de San Rufino… La puerta por la que podía salir de la ciudad tras el toque de queda se encontraba en una zona propiedad del obispola rama de palma [que él se había tomado la molestia en darle esa mañana durante la Misa] podría haber servido también como señal de que no había peligro en el camino que debía tomar… Una vez al otro lado de esta puerta y de las murallas protectoras de Asís, se convertiría en ciudadana de otra comunidad dedicada a la búsqueda del Evangelio…  

Finalmente, llegó a la pequeña iglesia de Santa María de los Ángeles. Una vez allí, Francisco la recibió formalmente en un ritual cuidadosamente orquestado. Su hermosa ropa fue cambiada por una túnica de penitente. El propio Francisco le cortó el cabellola antigua tradición para las mujeres que deseaban abandonar el mundo para vivir según votos religiosos… En presencia de los hermanos, Clara profesó su dedicación a Jesús y, al igual que ellos, a la pobreza y a su sencilla regla. Dejo de lado todo aquello que antes había reclamado como miembro de una familia noble. [3]  

En una de las cartas de Clara, percibimos la profundidad de su vida contemplativa:  

¡Coloca tu mente ante el espejo de la eternidad! ¡Coloca tu alma en el resplandor de la gloria! ¡Coloca tu corazón en la figura de la sustancia divina y, mediante la contemplación, permite que todo tu ser se transforme en la imagen de la Divinidad misma, para que puedas sentir lo que sienten los amigos y saborear la dulzura oculta que Dios ha reservado para sus amados! [4]  

Richard Rohr reflexiona:   

Esta profunda cita, fruto únicamente de la contemplación, junto con el frecuente uso de la metáfora del espejo en sus escritos, me comunica que Clara comprendía la oración, desde una perspectiva vivencial, como una transformación real del ser, una gloria reflejada, llegando incluso a hablar de «permitir que todo nuestro ser se transforme a imagen de la Divinidad misma». Sin duda, este no era un lenguaje común en la Iglesia católica occidental de la época y habría parecido presuntuoso o incluso herético para muchos (como aún puede parecerlo hoy).  

Claramente expresa directamente lo que la Iglesia oriental consideraba divinización (teosis). La teosis se entendía como una participación y un crecimiento verdaderos y objetivos en nuestra naturaleza divina, que luego se reflejaba y recibía en los seres humanos como en un espejo. Lo único que podemos hacer es pulir nuestro propio espejo para reflejar con mayor perfección el don de esta Divinidad. Así, la “imagen” objetivamente dada en nuestra concepción se convierte en una “semejanza” subjetiva con el tiempo, basándose en las metáforas fundamentales de que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios. [5




3 Margaret Carney, Light of Assisi: The Story of Saint Clare (Franciscan Media, 2021), 26–27. 

4 Regis Armstrong, “Third Letter to Agnes of Prague,” Clare of Assisi, Early Documents: The Lady, (New City Press, 2006), 51. 

5 Adaptado de Richard Rohr, Eager to Love: The Alternative Way of Francis of Assisi (Franciscan Media, 2014), 141–142.

 

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