Resumen de la semana 44


 Amar a Dios a través de la creación  

 

Resumen de la semana 44 

  

Amar a Dios a través de la creación 

  

29 de octubre al 3 de noviembre de 2023 

  

   

  

La espiritualidad de la creación tiene sus raíces, ante todo, en la naturaleza, en la experiencia y en el mundo tal como es. Esta rica espiritualidad hebrea formó la mente, el corazón y las enseñanzas de Jesús de Nazaret. 

—Richard Rohr 

  

Por todos los grandes pensamientos que he leído / Por todos los libros profundos que he estudiado / Ninguno me ha acercado más al Espíritu / Que un paseo bajo hojas brillantes. 

—Steven Charleston 

  

Las narrativas de la creación en Génesis, como muchas narrativas de la creación indígena, alientan a los humanos a ver el orden creado más amplio como parte del mismo “árbol genealógico de los cielos y la tierra” (Génesis 2:4). 

—Randy Woodley 

  

Si realmente creemos que Dios nos rodea, creemos que la oración es la experiencia cotidiana de estar vivos…. Cuando sales y te involucras con el mundo escuchando en silencio, la oración se producirá y ésta asumirá su propia forma de ser para ti. 

Kaitlin Curtice 

  

Para que los humanos tengamos sentido para nosotros mismos, creo que vamos a tener que redescubrir nuestro parentesco con los reptiles (y los peces, insectos, aves, mamíferos y árboles de palo santo) con los que compartimos el mundo. 

—Brian McLaren 

  

Los acontecimientos cósmicos diarios en el cielo y en la tierra son la Realidad sobre nuestras cabezas y bajo nuestros pies en cada minuto de nuestras vidas: un sacramento continuo. 

—Richard Rohr 

  

   

  

   

  

   

  

Práctica de la semana 44 

  

Flor de sacrificio 

  

   

  

La hermana franciscana José Hobday (1929-2009) fue una anciana séneca y amiga del CAC en sus inicios. Ella escribe sobre una forma de orar que aprendió de su madre. [13]  

  

Una [forma de orar] muy especial fue la oración de la Flor del Sacrificio, que [mi madre] adaptó de la herencia de su pueblo, los sénecas iroqueses. Ella me enseñó a decir esta oración cuando me sentía deprimido o cuando tenía una carga que quería aliviar. Después aprendí a usarlo para ocasiones felices y cuando tenía un pedido especial que quería hacerle a Dios. 

  

Como todas las madres, ella siempre sabía cuándo algo me molestaba. Ella me decía: “Está bien, Jo. Creo que es hora de que salgas y busques una Flor de Sacrificio”. … 

  

Se suponía que esa flor era especial, una que significaba mucho para mí…. Además, mi madre me dijo que debía tener mucho cuidado con la flor porque había sido elegida con un propósito santo. Lo tomé con amor entre mis manos para que no le pasara nada. 

  

Cuando llegué a casa, hice lo que mi madre me indicó y le dije a la flor cuál molestia quería que me quitara y la llevara a Dios. ¿Cómo lo hacía la flor? Recuerde, esta era la Flor de Sacrificio, una que iba a morir. La idea era que a medida que la vida saliera de la flor, llevaría mi oración a Dios…. 

  

Cada vez que veía la flor, podía verla dando su vida por mí y podía imaginar mi oración llevada a Dios…. Cuando la flor finalmente moría, la llevaba afuera, le decía adiós y le agradecía por dar su vida por mí y por entregar mi oración. Luego lo enterraría para que tuviera oportunidad de una nueva vida….  

 

De esta forma sencilla y gráfica mi madre me enseñó lo edificante que puede ser la oración. Y, en el proceso, también me enseñó sobre la vida: lo básicos que son para vivir tanto morir como resucitar y lo importante que es que nos convirtamos en Flores de Sacrificio los unos para los otros. 

 

 

13 José Hobday, Stories of Awe and Abundance (Kansas City, MO: Sheed & Ward, 1995), 17, 18.

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