Resumen Semana 28 — ¿Le daríamos la bienvenida a Jonás?
Bajo la superficie nos agitamos, desconcertados. ¿Se ha endurecido demasiado nuestro corazón para percibir el suave sol de la misericordia de Dios que nos atrae hacia arriba y hacia afuera?
Jonás y la escandalosa misericordia de Dios
Resumen Semana 28 — ¿Le daríamos la bienvenida a Jonás?
Jonás y la escandalosa misericordia de Dios
6 de julio — 11 de julio de 2025
La historia de Jonás rompe con todas las expectativas de quién tiene la razón y luego las reestructura a favor de la gracia.
—Richard Rohr
Confía en Dios, confía en que el Espíritu Santo te guiará a toda la verdad. Deja clara tu intención de seguir su llamado, sin excepción.
—Barbara Holmes
La bondad de Dios nos reta a hacer lo más valiente y arriesgado: buscar el corazón de quienes pertenecen a Dios, nos gusten o no.
—Debie Thomas
¿Huiremos de la visión de Dios o seguiremos su llamado a aceptar la alteridad, con toda nuestra ambivalencia y ansiedad, o bautizaremos nuestros prejuicios y odios en las aguas de la fe religiosa?
—Bruce Epperly
Si bien solemos imaginar la protesta política pública como un fenómeno secular, en el Libro de Jonás Dios llama al profeta a iniciar una acción religiosa.
— Shmuly Yanklowitz
El signo de Jonás simboliza la rendición, el dejar ir, la resignación. La mayoría de nosotros no describiríamos estas etapas como etapas del camino hacia la iluminación, pero se acercan mucho más a la verdad y al verdadero camino.
—Richard Rohr
Práctica Semana 28
¿Le daríamos la bienvenida a Jonás?
Sábado, 12 de julio de 2025
La teóloga Megan McKenna reflexiona sobre la historia de Jonás como una parábola moderna de arrepentimiento: [11]
La historia del profeta reticente en la gran ciudad de Nínive es muy familiar. Incluso ha sido tema de libros infantiles, con la historia contada desde la perspectiva de la ballena y la pobre planta marchita que le dio a Jonás un respiro del calor. Resulta casi cómico si olvidamos la mezquindad de Jonás, su negativa a obedecer y su puchero infantil cuando sus enemigos se arrepienten y Dios les concede la misericordia. No quiere que la ciudad se arrepienta para poder regodearse con su desaparición…
Jonás estaba tan enojado por la misericordia de Yahvé que quería morir, sabiendo que el giro de los acontecimientos arruinaría su credibilidad en casa. Yahvé lo reprendió, expresando la preocupación de Dios por el pueblo de Nínive: «Nínive tiene más de ciento veinte mil personas que no distinguen la derecha de la izquierda… ¿No debería yo preocuparme por una ciudad tan grande?» (4:11). Este cuento moral concluye con esa pregunta, que debe tomarse en serio. ¿No deberíamos nosotros, una nación de cientos de millones que "no distinguen la derecha de la izquierda", aprender también misericordia y gracia, ser lentos para la ira y llenos de amor, y dejar de imponer duras sanciones para justificarnos?
¿Qué pasaría si [a los cristianos en Estados Unidos se les enviara] un profeta budista que lamentara nuestra insistencia en el derecho a fabricar y mantener en "estado de alerta" millones de armas nucleares, sistemas de misiles de defensa, balas radiactivas y de uranio empobrecido, y minas terrestres? ¿Qué pasaría si el profeta declarara que nuestras armas y nuestras políticas encubiertas de guerra de baja intensidad, tanto en nuestro país como en el resto del mundo, estaban destruyendo cualquier posibilidad de armonía mundial y que en cuarenta días todos seríamos destruidos? De repente, la postura de Jonás ya no es tan ridícula, sino que, más bien, merece un serio llamado a examinar nuestra conciencia nacional.
11 Megan McKenna, Prophets: Words of Fire (Orbis Books, 2001), 227–228.

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