Resumen semana 14 — Resurrección: Una misión no violenta
Historia de la Pascua
Resumen semana 14 — Resurrección: Una misión no violenta
La historia de la Pascua
Sábado, 11 de abril de 2026
La resurrección revela que el amor es más fuerte que la muerte. —Richard Rohr
El movimiento resucitador de Dios ha comenzado y lo abarca todo y a todos. —Mark Longhurst
La alegría de la Pascua es la gracia de poder decir: Esto es difícil. Sigo esperando. Y Dios sigue siendo bueno. —Kate Bowler
¿Cómo entendemos a Dios hecho carne, quebrantado y vulnerable, y a la vez resucitado y triunfante? ¿Cómo podemos, como Tomás el incrédulo, dar sentido a Jesús con sus heridas aún visibles? —Yolanda Pierce
Creer en la resurrección puede y debe transformar no solo nuestra visión del mundo, sino también nuestra forma de vivir en él. Debemos convertirnos en personas en quienes otros puedan ver una nueva vida. —Paula Gooder
El amor es todo lo que permanece. El amor y la vida son, en última instancia, lo mismo, y lo sabemos por nosotros mismos una vez que hemos atravesado la muerte. —Richard Rohr
Práctica semana 14 — Resurrección: Una misión no violenta
El activista por la paz, el padre John Dear, encuentra aliento para vivir una vida no violenta en las palabras de Jesús a sus discípulos después de su resurrección: [9]
Cuando resucitó de entre los muertos y se apareció a sus discípulos, sobrecogidos, aquella noche de Domingo de Pascua, [Jesús] les dijo repetidamente: «La paz sea con ustedes». Les mostró sus heridas y repitió su saludo: «La paz sea con ustedes». En ese momento de resurrección, ofreció una paz que no es de este mundo. Es la paz que surge de la entrega total, la no violencia, la no represalia y el amor incondicional y universal. Si, como el Jesús no violento, elegimos no responder a la violencia con más violencia, si nos atrevemos a responder con amor, a entregarnos a Dios y a practicar la no violencia creativa, entonces, pase lo que pase, conoceremos una nueva clase de paz.
La vida es corta. Solo nos quedan unos pocos años. Aunque nos alimentemos bien, bajemos de peso, hagamos ejercicio a diario y nos cuidemos, nuestro tiempo en la tierra es limitado. ¿Qué queremos hacer con el tiempo que se nos ha dado? ¿Cómo podemos trascender nuestro egoísmo y ayudar a aliviar el sufrimiento y a desarmar al mundo? Si entregamos nuestros corazones, voluntades y vidas al Dios vivo de la Paz, creo que recibiremos el don de la resurrección: la paz, y nos convertiremos en instrumentos de la paz y el amor universal de Dios. Resurrección significa no tener nada que ver con la muerte, no tener ni rastro de violencia en nuestro interior. Cuando vivimos en el espíritu pacífico de la resurrección, nos encontramos practicando el amor y la ternura infinitos que nos enseñó el Jesús no violento, quien vino a reconciliar a la humanidad con Dios, que es el acto supremo de construcción de la paz. Esta paz de resurrección está a nuestro alcance si nos atrevemos a pedirla y a entregarnos a ella.
Si nos atrevemos a entregarnos al Dios del Amor y la Paz Universales ahora mismo, podremos adentrarnos en el mundo de la violencia y la guerra sin miedo, preocupación, ansiedad ni ira, y convertirnos en agentes transformadores de la no violencia amorosa, como Gandhi y Martin Luther King Jr., y saber, con la mística medieval Juliana de Norwich, que «todo estará bien, todo estará bien, todo tipo de cosas estarán bien».
9 John Dear, Universal Love: Surrendering to the God of Peace (Orbis Books, 2026), 178–180.

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