Resumen semana 38 — Desear el bien para todos
No violencia: la vocación cristiana
Resumen semana 38 — Desear el bien para todos
La no violencia: una vocación cristiana – Resumen semanal
Sábado, 26 de septiembre de 2026
No creo que haya manera de llamarnos cristianos sin aspirar a la no violencia como nuestro ideal. –Richard Rohr
Esta revolución de amor no violento no es una fantasía utópica. Existen muchas historias de cristianos cuyas vidas dan testimonio de esta revolución de ternura, y de quienes podemos aprender las exigencias del camino de la no violencia. –Emmanuel Katongole
Comprometerse con la paz y con la acción no violenta para lograr el cambio requiere una gran abnegación y la entrega de nuestro ser a Dios. —Jean Zaru
Solo hay una cosa más difícil de afrontar que el ego individual: el ego colectivo, que suele estar más oculto, protegido y negado. Si no estamos dispuestos a enfrentarlo, seguiremos participando en ciclos de ira, odio y violencia en lugar de promover la sanación y la justicia. –Richard Rohr
Este es el mensaje sencillo de Jesús: la santidad ya no se encuentra a través de la separación o la exclusión, sino mediante la inclusión radical. Cualquier sistema excluyente no hace más que sentar las bases sólidas para la violencia de pensamiento, palabra y obra. –Richard Rohr
Nuestra vocación como cristianos es responder al llamado de Dios a unirnos a la danza divina del amor compasivo y no violento, colaborando con el poder sanador de Dios para crear las condiciones de una paz verdadera. —Ken Butigan y Patricia Bruno
Práctica semana 38 — Desear el bien para todos
La rabina Amy Eilberg reconoce el compromiso diario que requiere construir la paz en nuestro interior, entre los demás y en el mundo:
[La construcción de la paz] es una forma de estar en el mundo, una manera de aportar paz y de encarnar la paz en los encuentros cotidianos, en las relaciones personales y profesionales, en las comunidades de las que formamos parte y en nuestra vida como nación. En este sentido amplio, en cada interacción humana elegimos implícitamente si actuar con no violencia y respeto o con animosidad y juicio. Vivir el compromiso con la paz es una tarea de tiempo completo; es algo que podemos llevar a cabo en cualquier lugar donde interactuemos con las personas de nuestra vida. Es una labor para todos nosotros y una labor de toda una vida.
Desde esta perspectiva amplia, la práctica de construir la paz es una expresión de virtudes espirituales valoradas en la mayoría de las tradiciones religiosas, tales como la bondad, la compasión, la gentileza, la generosidad, la paciencia y el respeto hacia todas las personas... [11]
Es así de sencillo y, a la vez, así de desafiante como esto. El deseo del bienestar de todas las personas es lo que nos mueve a trabajar por la paz, y ese mismo deseo hace posible que cuidemos de todos en cualquier conflicto. Aunque nos sintamos más vinculados a un «bando» o más inclinados hacia un punto de vista concreto en la disputa, en un nivel más profundo percibimos un vínculo de humanidad compartida con todos los implicados. Queremos lo mejor para todos ellos. Al igual que una madre ante el distanciamiento entre sus hijos, desea que todos sean felices, que todos prosperen y que se vean libres del dolor que causan las relaciones rotas... Cuantos más adoptemos este objetivo como propósito vital. Mayor será la paz y la armonía en el mundo. [12]
11 Rabbi Amy Eilberg, From Enemy to Friend: Jewish Wisdom and the Pursuit of Peace (Orbis Books, 2014), 222.
12 Eilberg, From Enemy, 265.

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