Resumen Semana 7 — Entrar en el Desierto

Al adentrarse libremente en el desierto, el buscador reivindica su capacidad de pensar y de realizarse completamente en un vasto lugar de transformación más allá de las estructuras de cualquier sistema.


Desierto y Transformación 

 

  Resumen Semana 7 — Entrar en el Desierto 

  

El Desierto y la Transformación 

  

Sábado, 21 de febrero de 2026 

  

El mensaje principal de los ancianos del desierto es el amor, y eso es lo que me hace volver a ellos. 

—Carmen Acevedo Butcher 

  

Lunes   

El desierto ayudó a estos cristianos a profundizar en sus suposiciones y ansias de lo que es y lo que debería ser. 

—Rachel Wheeler 

  

Martes   

El antiguo camino de los místicos del desierto nos invita a romper con los patrones del ego y el imperio mediante la valiente búsqueda de la liberación interior. 

—Stephen Copeland 

  

El desierto había venido a buscarme de nuevo, el lugar donde Dios ha estado tantas veces en mi vida. Lucho con la pérdida de mi hijo John hasta el día de hoy, pero en lo más profundo de mi alma, estoy en paz sabiendo que este reciente descenso al desierto solo me ha llevado de nuevo a una mayor profundidad en el amor.                                                                                             —Belden Lane 

  

[Para los padres y madres del desierto], la oración no era una actividad de unas pocas horas al día, sino una vida continuamente volcada hacia Dios. 

—Benedicta Ward 

  

Las semillas espirituales que los ammas y los abbas plantaron en la tierra fértil de los buscadores aún pueden florecer con belleza en la tierra de ustedes, más de 1500 años después. Así es como obra la gloria de Dios. Ustedes son la gloria de Dios manifestada. 

—Lisa Colón DeLay 

  

 

Práctica Semana 7 — Entrar en el Desierto 

  

La maestra espiritual y escritora Christine Valters Paintner nos invita a imitar a los monjes del desierto en su compromiso con las prácticas espirituales como el camino hacia la libertad y la transformación: [16] 

  

Los monjes del desierto nos ofrecen un modelo para trascender las tentaciones que nos rodean y sumergirnos en el corazón palpitante de la vida. Depende de nosotros traducir su modelo a nuestro propio contexto... 

  

Los ancianos del desierto vivían en una cueva, choza o habitación individual llamada celda. Esto era fundamental en su viaje: retirarse a la soledad con el propósito de permanecer plenamente presentes en la propia experiencia. Para ellos, la celda era una realidad externa, pero también una metáfora de la vida interior. Es un símbolo del trabajo del alma que cada uno está llamado a realizar y el lugar de nuestro encuentro íntimo con lo divino. 

  

Buscaban este tipo de comunión radical con la presencia sagrada, que nos enseña que no es la celda en sí la que brinda paz interior... Su sabiduría nos recuerda que podemos estar presentes y concentrados en medio de una multitud, y también podemos sentarnos en un lugar silencioso y dejarnos abrumar por pensamientos y distracciones...   

 

Tómate unos momentos para centrarte y respirar profundamente, regresando tu atención a ti mismo. Descansa en la presencia del Amado que habita en la cueva de tu corazón, esa celda interior donde estás llamado a simplemente ser. Invita a algunos padres y madres del desierto a que te acompañen. Observa cómo se te presentan. Observa si uno o dos se acercan e invítalos a sentarse contigo un rato. Comparte con ellos dónde te encuentras en esta etapa de tu vida y cuáles son las preguntas que tienes en este momento. Escucha su respuesta. 

 

 

 

16 Christine Valters Paintner, Give Me a Word: The Promise of an Ancient Practice to Guide Your Year (Broadleaf Books, 2025), 81, 82, 83.

 

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